Pasado

Hace quinientos años, el archipiélago Canario estaba cubierto de bosques, el agua era abundante y las montañas estaban llenas de vida. Desde la mitología griega hasta los primeros pobladores, tenemos abundantes testimonios de la belleza de nuestra tierra también conocidas como el jardín de las Hespérides o las islas Afortunadas.

En el siglo XIX habían desaparecido casi todos los bosques para la agricultura y para obtener madera y carbón. Cuando una tierra sufre una destrucción a esa escala, deja una profunda huella.

Aunque a partir de los años 40 se han plantado miles de hectáreas, no han sido suficientes para reparar todo el daño.